¿Qué es la Bioinformática? Cómo las matemáticas y la tecnología ayudan a combatir el cáncer.

El cáncer es un tema que afecta a una parte de la sociedad de hoy en día, en un solo año mueren al rededor de 40,450 mujeres y 440 hombres a causa del Cáncer.

Chris Sander, es un físico teórico que se especializa en biomedicina y se le conoce popularmente como el padre de la bioinformática, el es un experto que ha ofrecido la mayoria de su vida a combinar las matemáticas con la medicina, especialmente en tratamientos que combaten enfermedades dificultosas, como el cáncer. La idea detrás de la bioinformática es aprovechar el poder obtenido de los cálculos de las computadoras para analizar los Big Data que cada paciente genera y compararlos con otros datos estadísticos. Así, se toma en cuenta que cada cáncer es genéticamente diverso, y gracias a esas estadísticas se puede generar un tratamiento personalizado para combatir un tumor en particular.

Sander se presentó en un congreso de oncología en España, donde el diario El País pudo entrevistarlo. Durante la entrevista la investigadora del Instituto de Cáncer Dana-Farber de Boston realizó fundamentales declaraciones, las cuales muchas de ellas intentando demostrar cuan importante es la bioinformática aquí en ejemplo de esas declaraciones:

“Hemos demostrado que hay tumores cerebrales que parecen muy similares, pero cuando los analizas desde el punto de vista molecular y genético resulta que cada persona tiene un tumor diferente. Es la heterogeneidad del cáncer, lo que implica que cada uno necesitará una terapia diferente.”

Sander cree que la tecnología actual nos concede de una manera menos dificultosa recopilar información que podría ayudar en terapias futuras:

“Por ahora el poder de la genómica en el cáncer son los más de 60,000 tumores analizados a nivel de genética molecular. Esa es la montaña de datos que tenemos. Lo que nos falta es una información equiparable sobre personas. Esa información está bloqueada en los hospitales y es incompleta. Tenemos que trabajar para estructurarla bien, publicarla y compartirla, de forma que podamos pasar de una montaña de datos genéticos a otra de datos de salud personales, historias médicas, estilos de vida, etc. Mi petición a los pacientes es que trabajen con la comunidad de ingenieros informáticos, los geeks, y que les dejen captar su información de salud a través de sus teléfonos inteligentes, de forma que podamos obtener esa información directamente de ellos”.

La investigadora sabe que eso podría iniciar un debate sobre la seguridad de los datos médicos de los usuarios de dispositivos móviles, pero cree que esto se puede arreglar con una orden clara de los derechos sobre nuestra información genómica:

“Deberíamos crear un derecho constitucional de cada persona a la propiedad sobre su información genómica y de salud. Una vez tengas ese derecho podrás guardarte los datos solo para ti o compartirlos. Hay gente con un cáncer muy agresivo que quiere compartir sus datos mientras estén vivos porque esperan ayudar a otras personas conectadas, igual que en Facebook. Si conseguimos proteger ese derecho, creamos la libertad de compartir información”

Sander piensa que uno de los más grandes obstáculos que ha impedido el desarrollo de la bioinformática son las propias farmacéuticas, que no están atraídos en invertir en el desarrollo de terapias que les harían ganar menos dinero:

“La bioinformátioca permite determinar qué drogas juntas pueden combatir tumores que son resistentes a un fármaco. Una derivada de esto es que puedes evitar usar los fármacos más caros, y sustituirlos por una combinación de otros ya aprobados mucho más baratos. Este reposicionamiento ofrece una enorme oportunidad. Pero las grandes farmacéuticas se oponen. Han hecho grandes contribuciones para curar el cáncer, pero no están interesadas en hacer ensayos clínicos si no tienen la oportunidad de sacar un montón de dinero. Si una combinación contiene un medicamento barato, las grandes farmacéuticas no harán el ensayo porque no aumentará sus beneficios. Por eso tenemos que encontrar la forma de hacer ensayos clínicos alternativos, financiados con dinero público. Es un problema social y político, pero hay la oportunidad de aportar un enorme beneficio a los pacientes con cáncer si hacemos ensayos públicos, por ejemplo sobre tumores muy especializados que no les interesan a las grandes compañías.”

El experto realizó duras declaraciones en contra de las farmacéuticas, recalcando que:

“estamos permitiendo que haya muertes por cáncer totalmente innecesarias”

Además indico que Donald Trump podría ser un riesgo para el desarrollo de la ciencia en Estados Unidos.

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